Contexto
Un centro de educación infantil gestiona a la vez el día a día del aula y la relación con las familias: horario del personal, fichas de cada niño, comidas, siestas, incidencias, fotos y facturación. En la mayoría de centros eso vive repartido entre hojas de cálculo, aplicaciones de mensajería y papel, sin ningún sistema que lo conecte con lo que ven las familias.
El reto
Construir una plataforma que sirviera al mismo tiempo al centro y a las familias, sin convertirse en dos productos distintos que hubiera que mantener por separado. Y hacerlo pensando desde el primer día en que el destinatario no sería un centro, sino varios: cada escuela necesita su propia identidad y sus propios datos, sin ver ni tocar los de las demás.
Qué hicimos
Diseñamos y construimos GiCi de principio a fin: registro horario del personal, gestión de aulas y fichas de los niños, seguimiento diario de comidas, siestas y deposiciones, galerías de fotos con consentimiento de las familias, informes, chat centro-familia y facturación, todo en una sola plataforma multi-centro con marca blanca por centro.
Por qué así
La plataforma es multi-centro desde la arquitectura, no como una capa añadida encima: cada centro opera con su propia marca blanca y sus datos aislados sobre una infraestructura común. Eso evita desplegar una instancia por cliente y mantiene el coste de operación plano según crece el número de centros, igual que en Komissió.
El seguimiento diario y las galerías de fotos manejan datos de menores, así que el RGPD no podía ser una revisión de última hora: los datos están alojados en la UE, el consentimiento de las familias se pide de forma explícita antes de compartir cualquier imagen, y el sistema queda auditado desde el diseño, no parcheado después.
Resultado
GiCi ya está en uso en centros reales. Sostenerlo curso tras curso —matrículas, cambios de normativa, familias nuevas cada septiembre— nos obliga a convivir con las decisiones que tomamos, algo que un encargo cerrado nunca exige.





